IV Estación

IV

AHÍ ESTÁ MI MADRE

(Te adoramos, Cristo, y te bendecimos)

Lo esperabas, ¿verdad, madre mía?
Ah no, no son malos, es que no saben lo que hacen.
¡Los hombres! Los amo tanto... Tú lo sabías desde siempre. No llores; sufre solamente.
Quiero que no te pierdas nada.
Sube al Calvario conmigo. Sufre, madre.
No quiero librarte de nada.
Serás para siempre la madre dolorosa,
la más dolorosa.
Al pie de la cruz aprenderás cómo es el corazón del hombre; al pie de la cruz aprenderás a amarlos con locura;
allí serás la madre de todos;
todos los hijos que aman a sus madres te quieren a ti.

Gracias, madre. El Señor ha estado siempre contigo,
y tú siempre con el Señor, también ahora,
camino del Calvario.

(Hemos pecado, Señor, Ten piedad de nosotros)

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