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Mariela E. Estrada “Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, En homenaje a Tres Quijotes Carmelitas Descalzos y en ellos, a todos los Carmelitas OCD que hicieron posible las Misiones Difícil momento el que hoy 30 de octubre de 2020 me acompaña, al saber que se cumplen seis meses de la partida física del Padre José Javier Arbilla Azcona, OCD, que por esa complicidad de la vida, tuve información de su partida a través del amigo Jorge Ortega; de igual manera, la partida del Padre José Miguel Garrido, y luego el 20 de octubre me encuentro con la noticia del fallecimiento del Padre Francisco Javier Gonzalez. Si, tres Quijotes de un tiempo que no tiene edad, fueron capitanes de un velero que no tiene mar, aunque la mayor parte de su vida… estuvieron frente al Océano Pacifico en la costa colombiana del Departamento de Nariño… su África , enclavada en esta America de sueños y esperanzas en un devenir histórico… entre montañas y ríos, entre pueblos y caseríos, entre canoa, lancha y chalupa y otras tantas veces a pie…estos andariegos de Teresa de Ávila, se enclaustraron en la realidad de negros, indios y mulatos…para hacer realidad el mandato “ id y proclamad el evangelio”. Estos tres Marineros de Luces, entre misas, catequesis, clases en la escuela Anexa a la Normal y en la Normal, entre orientación a los jóvenes de ese entonces, entre la amistad y el profundo compromiso y esperanza de que estos pueblos forjaran un futuro mejor para sus niños, jóvenes y su población en general, nos dejaban día tras día, su profundo respeto, su inmenso compromiso pastoral y humano y quizá por ello, es que sus huella a su paso por Barbacoas y Tumaco jamás se borraran. Un ejército de jóvenes de los años 70 en adelante, les debemos nuestro devenir personal y académico a ellos, nos orientaron, nos formaron, nos cuidaron y sobre todo nos enseñaron a volar alto. Como no estar agradecidos. En mi caso particular, mi agradecimiento especial al Padre JOSE JAVIER ARVILLA- OCD y a Madre ANA MARIA PALAU (Oblatas del Smo. Redentor-Colombia), a quienes les debo mi devenir personal y , por ende, la desaparición física de José Javier y Ana Maria durante este año 2020, me ha hecho sentir un poco “huérfana”, pues aunque la distancia entre el Atlántico y esta America nos separaba, siempre estaba segura que al otro lado del teléfono los encontraría….Pero no importa… seguiré arañando el mar y buscando una luna llena, para conversar con USTEDES a través del recuerdo y la profunda espiritualidad que sembraron en mí. VUELEN ALTO, Entrañablemente, Mariela Emperatriz Estrada |