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Se oye la música. Cada vez hay más gente a
los lados de la calle. Y en medio de ella, como un ritual
aprendido, se va formando la procesión. Inicia la marcha
una cruz alzada, entre dos ciriales: parece, o lo es, que
Nuestro Señor abre paso a su Madre. Nos dice que llega,
que estemos atentos. No es éste un cortejo de guerra; no
es un desfile cualquiera. El Señor encabeza la marcha y
grita con música alegre que viene la Reina, la Reina y
Hermosura del Carmelo |
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